domingo, 4 de septiembre de 2011

El olvido de la crónica

"La crónica es un intento siempre fracasado de atrapar el tiempo", expresó el periodista Martín Caparrós en el prólogo Por la crónica publicado en el libro de Maximiliano Tomas La argentina Crónica. Historias reales de un país al límite. En éste texto, el periodista no invita a redescubrir la crónica y a "aprender a contar historias que nos enseñaron a no considerar noticias", pero que son tan maravillosas y únicas como la vida misma, como la cotidianidad, según expuso el escritor.

        "La crónica es eso que los diarios hacen muy  de vez en cuando", explicó Caparrós en su prólogo y nos situó en el escenario donde los medios gráficos, en su afán por competir con los medios televisivos y radiales, han creado  ha lectores que no leen, y un hombre que no lee es "un hombre confundido" sostiene el periodista. Además, relata que Argentina ha sido un lugar propicio para las crónicas desde aquellos tiempos donde los viajeros arribaban a nuestras tierras y escribían sobre todo lo nuevo que los deslumbraba, pero en la actualidad la tecnología y la necesidad de lo rápido y exacto produjo que la crónica ya no sea lo ideal para los nuevos lectores y quedara en segundo plano frente a fotos y gráficas que ocupan primeras planas.
 Sin embargo, Martín Caparrós invita mediante su escrito a sumergirnos en el mundo de la crónica y todo lo que ella propone: Crear personajes; armar climas; reflexionar; imaginar cosas que ningún otro estilo periodístico permite. El cronista es aquel que observa aquello que se pasa por alto, eso que se cree sin importancia o banal, y él tendrá la habilidad de "mirar en lugar de ver", porque como bien informa Caparrós, un escritor de crónicas deberá compartir esas pequeñas historias o hechos con una mirada única. Además, este escritos nos cuenta que el periodismo de actualidad solo mira el poder, la fama, la riqueza, pero la crónica se rebela contra eso y sale  buscar aquello que fue silenciado, para contar lo que podría haberle sucedido a cualquiera.
        El periodista afirma que la objetividad no existe en ningún aspecto de la escritura; considera que es una obviedad decir que cada persona inyecta su perspectiva en un texto-sea del estilo que sea-, por eso la crónica es frontal y desde el primer momento se entrevé la primera persona, como si dijera: "Existo, estoy, yo no te engaño". Pero además, aunque no esté en primera persona, tiene su mirada impresa en cada palabra, y con ellas construirá un puente hasta el lector y logrará conmoverlo; ese es el fin de la crónica, "salir del mundo ´para buscar formas de escribirlo" de retratarlo, y que de alguna forma no concluya, como bien define Caparró, en un intento fallido de atrapar el tiempo.