Con un pincel en mano, para Vincent Van ogh, la oscuridad del mundo se volvía claridad. Con una personalidad bohemia, apasionada y con un mal carácter, este holandés supo utilizar el arte como único método para alejar sus fantasmas y soportar la soledad, ya que para el mundo, él era una persona desagradable, alguien que no ocupaba un lugar en la sociedad y nunca lo ocuparía.; "Quiero mostrar por medio de mi obra lo que hay en el corazón de un excéntrico", expresó el pintor en una de las tantas cartas que le envió a su hermano Theo.
Van Gogh nació en Groot-Zundert, Holanda en 1853 y le otorgaron el mismo nombre que llevó su hermano, quien falleció un año antes de que él naciera, un mismo 30 de marzo.
Vincent trabajó como aprendiz en una empresa internacional de comercio de arte, más tarde, entre 1873 y 1875 en la sucursar de Londres, pero al ser trasladado a París se hizo evidente su falta de compromiso con el puesto, lo que concluyó con su despido.Pasó por un periodo de indecisión pero en 1880 se decidió finalmente dedicarse a la pintura.
A través de las famosas cartas a su hermano Theo, cuatro años menos que él, quien no solo creyó en el indetenidamente, sino que también lo ayudó económicamente, se entreve la infinita angustia del artista, sus pensamientos y sus preocupaciones. Hojas tras hoja detalló cada técnica que iba descubriendo en la pintura buscando la perfección, el color correcto y tratando de crear ese preciado puente entre el arte, la sociedad, y si mismo: "Yo quiero expresar no algo así como sentimentalismo melodramático, sino un profundo dolor (...) Yo quiero llegar a el punto en el que se diga de mi obra: Este hombre siente profundamente y este hombre siente delicadamente", le confesó Van Gogh a su hermano.
Sus pinturas progresaron día tras día, cada vez con colores más intensos. Los temas iban desde paisajes, hasta objetos y retratos. Al principio sintió una fuerte admiración por el paisajísmo , pero luego su fascinación por las figuras se volvió evidente.Incursionó con distintos materiales: tizas, acuarela, sobre papel y tela, pero con todos aplicó la misma mirada aguda para lograr la perfección en cada pincelada.
Van Gogh sufrió una paranoía que marcó un antes y un después en su vida; de cortó una oreja y se internó voluntariamente en el asilo de Saint.Rmy en 1889. Su obra comenzó a tener cierta fama, pero al mismo tiempo Vincent tuvo ataques epilépticos cada vez más largos y más frecuentes. El 27 de julio de 1890 se disparó en el pecho y murió dos días después.
Antonin Artaud fue uno de los escritores que cuestionó la muerte del artista golpeando duramente a la sociedad: "¿Dónde está en ese delio el lugar del yo humano? Van Gogh buscó el suyo durante toda su vida, con energía y determinación excepcional. Y no se suicidó por un ataque de insanía (...) la consciencia general de la sociedad, para castigarlo, lo suicidó ", expuso el reconocido escritor en su libro Van Gogh, el suicidado por la sociedad.
miércoles, 10 de agosto de 2011
El morocho porteño
El lugar donde nació Carlos Gardel aún es tema de discusión en bares y tanguerías. La primera versión asegura que El Morocho, como lo llamaban, nació en Toulouse, Francia, en 1893, bajo el nombre de Charles Romauld Gades y dos años más tarde se instaló con su madre en Buenos Aires, entre los dos bohemios barrios, Abasto y Balvanera.
Por otro lado, la otra versión la sostienen los uruguayos, quienes juran que el tanguero nació en Tcuarenbo, Uruguay. Dicen que fue hijo legitimo del militar Carlos Escoya, y como su madre tenía 15 años fue entregado a una prostituta francesa, quien sería, si esta hipótesis fuese cierta, la que se conoce como madre de Gardel, Bertha Gardes.
Con la elegancia que lo carecterizaba y el verso justo, Gardel nunca dejó de sentirse porteño, en varias oportunidades se negó a cantar en otro idioma; "Como voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento.Hay algo en mi que vibra al sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más intimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez", expresó el cantante. En reiteradas entrevistas contó que su idioma era el español, o mejor aún, el porteño, demostrándonos una vez más su laso con nuestras raíces.
Con una amplia sonrisa, un esmoquin, un sombrero y un peinado gomina El Morocho le regalaba su talento a el pueblo, se proclamaba el agudo silencio cuando Gardel cantaba "El día que me quieras, la rosa que engalana se vestirá de fiesta con su mejor color...". Con el mismo silencio que se hacía al escucharlo, el pueblo lloró su muerte el 24 de junio de 1935. El mayor exponente del tango Argentino perdió la vida en el Aeropuerto Oyala Herrera de la ciudad de Madellín, Colombia, por un choque de aviones.
"Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando", entonaba Carlos, pero a diferencia de esta canción, más allá de la tragedia, su muerte no logró opacar su voz, ni sus apariciones cinematográficas, ni su venta de discos. Después de su desaparición, fue representado tres veces en el cine por Hugo del Carril, Roberto Escalada y Ronaldo Chávez, los tres films tuvieron éxito en Argentina y en el exterior.
Sus restos se encuentran en el Cementerio de Chacarita, en Buenos Aires, Argentina, donde Carlos Gardel se enamoró de la música, y cuando de purrete (de niño) en las calles del barrio aprendió de escolaso (cartas) y de timba (juegos), aprendió a amar Buenos Aires y al tango. Las dudas sobre su origen golpean el orgullo nacional, pero Uruguayo o Francés, Gardel era, por sobre todas las cosas, porteño. Triunfador aqui y allá, de Paría a la Argentina, de Barcelona a Centro América. Carlitos nunca tuvo atadura de amor, más que por el bandonéon y el tango.
Por otro lado, la otra versión la sostienen los uruguayos, quienes juran que el tanguero nació en Tcuarenbo, Uruguay. Dicen que fue hijo legitimo del militar Carlos Escoya, y como su madre tenía 15 años fue entregado a una prostituta francesa, quien sería, si esta hipótesis fuese cierta, la que se conoce como madre de Gardel, Bertha Gardes.
Con la elegancia que lo carecterizaba y el verso justo, Gardel nunca dejó de sentirse porteño, en varias oportunidades se negó a cantar en otro idioma; "Como voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento.Hay algo en mi que vibra al sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más intimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez", expresó el cantante. En reiteradas entrevistas contó que su idioma era el español, o mejor aún, el porteño, demostrándonos una vez más su laso con nuestras raíces.
Con una amplia sonrisa, un esmoquin, un sombrero y un peinado gomina El Morocho le regalaba su talento a el pueblo, se proclamaba el agudo silencio cuando Gardel cantaba "El día que me quieras, la rosa que engalana se vestirá de fiesta con su mejor color...". Con el mismo silencio que se hacía al escucharlo, el pueblo lloró su muerte el 24 de junio de 1935. El mayor exponente del tango Argentino perdió la vida en el Aeropuerto Oyala Herrera de la ciudad de Madellín, Colombia, por un choque de aviones.
"Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando", entonaba Carlos, pero a diferencia de esta canción, más allá de la tragedia, su muerte no logró opacar su voz, ni sus apariciones cinematográficas, ni su venta de discos. Después de su desaparición, fue representado tres veces en el cine por Hugo del Carril, Roberto Escalada y Ronaldo Chávez, los tres films tuvieron éxito en Argentina y en el exterior.
Sus restos se encuentran en el Cementerio de Chacarita, en Buenos Aires, Argentina, donde Carlos Gardel se enamoró de la música, y cuando de purrete (de niño) en las calles del barrio aprendió de escolaso (cartas) y de timba (juegos), aprendió a amar Buenos Aires y al tango. Las dudas sobre su origen golpean el orgullo nacional, pero Uruguayo o Francés, Gardel era, por sobre todas las cosas, porteño. Triunfador aqui y allá, de Paría a la Argentina, de Barcelona a Centro América. Carlitos nunca tuvo atadura de amor, más que por el bandonéon y el tango.
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