martes, 12 de julio de 2011

Camila...

 En la casa situada en la calle Cerrito, a pocas cuadras de la iglesia del Socorro, Camila tocaba el piano para sus padres Alfredo O’ gorman y  Doña Joaquina Ximeno O' Gorman. Proveniente de una familia de clase alta tradicionalista, devota y extremadamente Rosista, la protagonista de una de las más trágicas historias de amor que tuvo como escenario a la Argentina fue  portadora de una simpatía alabada, y desde niña cuestionó a la autoridad y los mandatos que se le imponían. Siempre se negó a casarse con quien no amaba y, aunque su familia era Federal, ella nunca justificó la violencia, ni la sangre derramada por los ideales que su familia profesaba. 
     Según dicen, heredo de su abuela, Ana  Perichon, amante de Liniers durante su juventud, la pasión a flor de piel, y la constante necesidad de lucha  por el amor, la vida y la libertad.
     Creció aheleando un amor de novela, parecidos a los que leía a escondidas;  pasaba sus tardes leyendo libros que Rosas prohibía, pero que fácilmente se los proveían en la librería de Don marino, a quien luego asesinaron y su cabeza fue colgada frente a la iglesia, como acostumbraban a hacer con los traicionaban de alguna forma a la federación. Camila jamás aceptaba un no como respuesta. Hermosa de pies a cabeza, de tez blanca y ojos grandes, jugaba en su cumpleaños a atrapar a sus amigos con los ojos vendados, cuando por accidente o destino posó sus manos sobre el Sacerdote Ladislao Gutiérrez, un joven jesuita sobrino del gobernador de Tucumán, y recientemente designado párroco en la iglesia del socorro, dond tanto Camila como su familia, frecuentaban diariamente.
    Cada misa que Camila presenciaba y cada sermón que de la boca de ese padre salía no hacían otra cosa que confirmar la pasión y el deseo que sentía por aquel hombre, él entendía y sufría, al igual que ella, las crueldades que se cometían entre federales y Unitarios, defendía la vida aferrándose a la biblia; Camila no pudo hacer otra cosa que resistirse ante tal gento de valentía y rebeldía. Ladislao intentó hasta lo imposible por alejar las ideas que atentaban contra su fe, la mirada de dios y su conciencia, por el contrario, esta adolescente decidida de haber encontrado el amor de su vida, se dejó llevar por sus sentimientos y logró convencer a Ladislao de fugarse a Goya, Corrientes, lejos de la iglesia y de todo aquellos que la separaba de la   felicidad.       
    Para el padre de Camila todo giraba en torno a la figura de Juan Manuel de Rosas, a su autoritarismo y a su necesidad de eliminar el libertinaje y el desorden, así que no vaciló en denunciar la fuga de su hija y contribuir a su castigo.
         Camila O ‘gorman estaba sentada con los ojos vendados, al igual que cuando conoció por primera vez a su gran amor.  Ladislao se encontraba de igual manera. “Siempre a tu lado Camila”, pronunció Gutierrez minutos antes que el primer balazo terminara con su vida. A Camila, por el contrario, nadie parecía atreverse a apretar el gatillo, no solo por ser mujer, sino porque se había confirmado que esperaba un hijo, aun así, el primer disparo apagó la luz  y la llama de esta trasgresora adolescente. Su llanto aun parece escucharse en el Cuartel General de Santos Lugares de Rosas , actualmente partido de San AndrésGeneral San Martín.
       Camila O ‘gorman es una más de las tantas personas que han muerto injustamente en defensa de sus convicciones. Una vez más la traemos a nuestra memoria. Tal vez algún día logremos entender esta historia y su contexto; y el porque de estas muertes políticas.

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