El lugar donde nació Carlos Gardel aún es tema de discusión en bares y tanguerías. La primera versión asegura que El Morocho, como lo llamaban, nació en Toulouse, Francia, en 1893, bajo el nombre de Charles Romauld Gades y dos años más tarde se instaló con su madre en Buenos Aires, entre los dos bohemios barrios, Abasto y Balvanera.
Por otro lado, la otra versión la sostienen los uruguayos, quienes juran que el tanguero nació en Tcuarenbo, Uruguay. Dicen que fue hijo legitimo del militar Carlos Escoya, y como su madre tenía 15 años fue entregado a una prostituta francesa, quien sería, si esta hipótesis fuese cierta, la que se conoce como madre de Gardel, Bertha Gardes.
Con la elegancia que lo carecterizaba y el verso justo, Gardel nunca dejó de sentirse porteño, en varias oportunidades se negó a cantar en otro idioma; "Como voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento.Hay algo en mi que vibra al sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más intimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez", expresó el cantante. En reiteradas entrevistas contó que su idioma era el español, o mejor aún, el porteño, demostrándonos una vez más su laso con nuestras raíces.
Con una amplia sonrisa, un esmoquin, un sombrero y un peinado gomina El Morocho le regalaba su talento a el pueblo, se proclamaba el agudo silencio cuando Gardel cantaba "El día que me quieras, la rosa que engalana se vestirá de fiesta con su mejor color...". Con el mismo silencio que se hacía al escucharlo, el pueblo lloró su muerte el 24 de junio de 1935. El mayor exponente del tango Argentino perdió la vida en el Aeropuerto Oyala Herrera de la ciudad de Madellín, Colombia, por un choque de aviones.
"Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando", entonaba Carlos, pero a diferencia de esta canción, más allá de la tragedia, su muerte no logró opacar su voz, ni sus apariciones cinematográficas, ni su venta de discos. Después de su desaparición, fue representado tres veces en el cine por Hugo del Carril, Roberto Escalada y Ronaldo Chávez, los tres films tuvieron éxito en Argentina y en el exterior.
Sus restos se encuentran en el Cementerio de Chacarita, en Buenos Aires, Argentina, donde Carlos Gardel se enamoró de la música, y cuando de purrete (de niño) en las calles del barrio aprendió de escolaso (cartas) y de timba (juegos), aprendió a amar Buenos Aires y al tango. Las dudas sobre su origen golpean el orgullo nacional, pero Uruguayo o Francés, Gardel era, por sobre todas las cosas, porteño. Triunfador aqui y allá, de Paría a la Argentina, de Barcelona a Centro América. Carlitos nunca tuvo atadura de amor, más que por el bandonéon y el tango.
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